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06.2026 Las peripecias de aceptar un diagnóstico

Aglutenados entrevistó a la licenciada en Psicología Cristina Sfoggia, a quien ya había consultado en otra oportunidad, para profundizar sobre el proceso de aceptación del diagnóstico de celiaquía (EC).

Se trata de un camino que tiene sus peripecias y que provoca emociones diversas, como ya lo vimos en esta otra nota con testimonios de celíacos. Cristina explica cuándo la ayuda profesional es necesaria y cuándo se trata de transitar procesos que de manera natural nos llevan a la aceptación. También hablamos del tema de la contaminación cruzada y del control.

 

Aglutenados: Qué lindo, Cristina, volver a hablar con vos. Me parece muy útil tratar estos temas en Aglutenados. Más allá de que algunos celíacos necesiten tratamiento psicológico y otros no, aceptar el diagnóstico de celiaquía tiene sus bemoles, ¿no?

Cristina Sfoggia: ¡Claro que sí! La mayoría transita estos procesos sin ayuda psicológica, y con otro tipo de ayuda o contención como pares (otros celíacos) y familiares. Es un proceso que se va dando por etapas, y transitarlas es muy sano.

 

A.: ¿Cuál es la principal dificultad con la que nos enfrentamos los celíacos recién diagnosticados desde el punto de vista psicológico?

C.S.: Primero se da una situación que se le plantea a cualquier persona que recibe un diagnóstico relacionado con alguna patología crónica. Esto implica un cambio en la vida diaria, adaptarse a una nueva situación, entender que se ha perdido un estado de salud y que se está en otra instancia. No deja de ser un proceso de duelo, de pérdida. No es sólo dejar de comer gluten, implica mucho más.

 

A.: Claro, un cambio rotundo; hay cosas que no volverán a ser como eran, serán diferentes…

C.S.: Sí, sobre todo en jóvenes se ve cómo experimentan una sensación de pérdida en el sentido de que pasan de creerse sanos a saber que algo en su cuerpo no está bien. Hablamos del momento del diagnóstico. Sabemos que con dieta libre de gluten estricta y sostenida volvemos a sentirnos sanos, a estar sanos, pero al momento del diagnóstico esta situación puede darse.

 

A.: Sí, se entiende. Y supongo que está dentro de lo normal, o esperable, que esto me afecte.

C.S.: Es normal y es deseable que me afecte. Necesitamos elaborar esta nueva situación, y eso puede incluir momentos de enojo, actitudes de protesta o rebeldía. El enojo puede estar dirigido al médico que me diagnosticó, a la nutricionista que me explica la forma de alimentarme, a mis padres por el componente genético que tiene esta patología… en fin.

 

A.: Este estado, entiendo, dura un tiempo.

C.S.: Sí, pasada la primera etapa las personas empiezan a conectarse con la pérdida.

 

A.: ¿Y ahí cuál sería el estado de ánimo?

C.S.: La tristeza, darnos cuenta de que las cosas cambiaron, que son diferentes, que algo que era ya no es. Enojarse, rebelarse, sentirse triste son estados de ánimo esperables en personas que enfrentan este tipo de procesos.

 

A.: ¿Cómo salimos de eso?

C.S.: Si nos permitimos que esto suceda, lo hablamos con otros, nos quejamos, nos enojamos, o nos permitimos estar tristes, en algún momento empezamos nosotros mismos a buscar soluciones, alternativas, y vamos de a poco saliendo de este estado para empezar a aceptar la nueva forma de vida que nos toca.

 

A.: Esto sería un proceso normal.

C.S.: Exacto. Acá quiero recalcar que es importante que la gente sepa que es necesario darle un lugar a sentirse un poco mal, no pasa nada. Es más, hace bien.

 

A.: También es cierto que hay otros factores que influyen en la posibilidad de aceptación de un diagnóstico como el de EC, ¿no? Más allá de nuestra forma de ser, personalidad…

C.S.: Sí, en este caso influye bastante la situación socioeconómica de la persona; el estilo de vida, su entorno familiar y social. La contención familiar es muy importante; buscarla en grupos de pares también puede ayudar.

 

A.: Claro, uno de los grandes problemas para los celíacos es lo social, compartir con otros que no son celíacos. Y el gran tema, una vez aceptada la dieta libre de gluten, es la contaminación cruzada.

C.S.: Acá el tema principal es qué relación tiene cada uno con el control, y no la dieta. No es un problema de la dieta, sino de cada persona. Si soy una persona que siempre quiere controlar todo, acá se va a poner en marcha este mecanismo. Es importante saber parar, soltar, confiar. Esto no quiere decir no chequear si la comida estuvo bien preparada, si se usaron utensilios limpios, etc., pero luego de las preguntas clave, si las respuestas lo ameritan, relajar y confiar.

 

A.: ¡Qué difícil!

C.S.: Es que muchas situaciones en la vida no admiten un estricto control; si buscamos certeza al ciento por ciento probablemente no la encontremos y en cambio entremos en un círculo vicioso que nos hace daño, incluso más que la posible y eventual ingesta de trazas de gluten.

 

A.: Es cierto, ya son varios los profesionales que tocan el tema de la hipervigilancia en estos últimos tiempos. Yo pienso que, luego de un tiempo de dieta, los celíacos ya sabemos cuáles son las preguntas clave para saber si confiamos o no, y acuerdo en que luego hay que soltar. Si no, la vida se nos hace muy difícil y limitada. Igual, no es fácil.

C.S.: Claro que no es fácil. Se trata de que cada uno vaya encontrando ese balance y pueda cuidarse, compartiendo con otros y sin dejar de hacer o de ir a lugares que le gustan por ser celíaco.

 

A.: En mi caso pienso en los viajes. Me gusta mucho viajar, y jamás pensé que iba a elegir destinos en función de mi condición. Elijo por otros criterios y luego veo la manera de cuidarme con mi alimentación según cada lugar.

C.S.: Acá es donde yo digo que debemos ser capaces de hacer una jerarquía de cosas importantes para nosotros. Si me importa mucho viajar, buscar la manera para poder hacerlo sin correr riesgos. Y no dejar de viajar.

 

A.: Muy claro. ¿Cuándo dirías que es mejor buscar ayuda profesional?

C.S.: Como con cualquier otro tratamiento psicológico, cuando el malestar persiste: cuando la persona siente que esta situación interfiere en su vida cotidiana y no puede salir del enojo y la rebeldía. Probablemente esto implique, aunque no es condición necesaria, que la persona no esté cuidándose, que no siga la dieta como corresponde y esté poniendo en riesgo su salud.

 

A.: Y a partir de acá la consulta psicológica sigue por los mismos carriles de cualquier otra consulta psicológica…

C.S.: Claro, es trabajar esto con el profesional de la misma forma en que se trabajan otros temas que nos pueden provocar malestar o que nos complican la vida diaria.

 

A.: ¡Muchas gracias, Cristina!

 

 

 


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