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Dolores Cahen D´Anvers es celíaca. Nos cuenta su historia en relación con su condición, cómo convive con ella y qué piensa spbre la reciente reglamentación de la Ley.
Aglutenados: Dolores, sabemos que tu mamá fue diagnosticada de grande. ¿Fue a partir de su diagnóstico que vos descubriste que eras celíaca?
Dolores Cahen D’Anvers: El caso de mamá fue bastante impresionante ya que ella estuvo años diagnosticada por colon irritable y terminó con treinta y ocho kilos y con un coma celíaco a los sesenta años, para llegar al diagnóstico de EC. Esto fue hace once años. A mí me detectaron EC hace cinco años. Nos hicimos todos los hermanos el análisis de anticuerpos y la biopsia. A mí el análisis de sangre me dio negativo; sin embargo, la biopsia me identificó como celíaca. Uno de mis hermanos también lo es.
A: ¿Y cómo tomaste la noticia?
D.C.D.A.: Lo tomé de manera serena. Ya tenía bastante información por mi mamá, así que sabía qué recaudos tenía que tomar, qué productos podía comer. Creo que mucho depende de la personalidad de cada uno.
A: Y en este sentido, ¿cómo te definís?
D.C.D.A.: Soy una persona muy metódica y organizada. Incorporé la condición de celíaca de esa manera. Nunca más probé algo con gluten.
A: Evidentemente eso te ayudó a tener una buena actitud frente a la limitación que se te imponía…
D.C.D.A.: Sí, soy muy consciente, y eso me ayudó; pero debo reconocer que en estos últimos dos años me encuentro, por momentos, en situaciones donde siento mal humor por no poder comer algo que quiero, como el pan, que siempre me encantó, ¡lo empecé a extrañar!
A: ¿Y vos relacionás esto que te pasa últimamente con alguna situación de tu vida?
D.C.D.A.: Por ahí tiene que ver con que no me ocupo bien de mi alimentación. Tengo tres hijos y estoy más pendiente de ellos que de tener comida para mí. Siempre fui flaca, y la comida nunca fue un tema central para mí.
A: ¿Te pasa de no tener productos aptos en tu casa, o te pasa esto solamente cuando salís o vas a casas de amigos, etc.?
D.C.D.A.: Me pasa en casa también. A mi hermano, que tiene una mujer que se ocupa de que siempre tenga productos aptos, no le pasa; a mí, que me tengo que ocupar yo, ¡me falta todo!
A: ¿Alguno de tus hijos es celíaco?
D.C.D.A.: Por ahora ninguno. Tengo mellizos de ocho años y otro varón de once años. Los mellizos tienen el gen. A Rufino cuando lo operé de los oídos le hicieron la biopsia y dio negativa; a Isidro los análisis de sangre le dan bien, pero tengo serias sospechas de que sea celíaco.
A: ¿Tiene síntomas?
D.C.D.A.: No, es alto y crece súper bien, pero es un chiquito que elige comer frutas y verduras, y no creo que sea casualidad. Hay que esperar y controlarlo.
A: ¿En tu casa comen, en general, cosas que vos también puedas comer?
D.C.D.A.: Sí comemos carne o pescado con verduras o arroz. Comemos pocas harinas. Sí diferenciamos mi comida cuando hay milanesas y pastas. Cuando hay tartas, se hacen con masa para celíacos, lo cual genera bastantes críticas por parte de mi familia, a pesar de que son súper conscientes y cuidadosos conmigo.
A: No sos una persona que transgreda la dieta, por lo que nos contás…
D.C.D.A.: Soy muy respetuosa de la dieta. Lo que sí puede ser es que, al no tener síntomas, como mamá y mi hermano, a veces se me puede escapar comer algo de gluten sin querer, y no me doy cuenta.
A: ¿Cómo hacés cuando vas a comer afuera?
D.C.D.A.: Le pregunto al cocinero, le pido que me cuente cómo está hecho el plato, si usó calditos, cómo fríe las papas fritas, etc. Confío en lo que me dice y si como, lo hago con tranquilidad. Reconozco que a veces se torna algo irritante hacer tantas preguntas, pero es la forma de poder luego comer tranquila.
A: Cuando viajás, ¿cómo te las arreglás?
D.C.D.A.: Mirá, en los Estados Unidos es bastante simple, hay muchos productos rotulados, muchos lugares donde comprar, y si comés afuera, en general te entienden cuando planteás tu condición. Distinto fue en París, donde resulta imposible plantearle a un mozo francés tu problema. Y mi hermano, que viaja a Italia por trabajo, nos cuenta, para que lo envidiemos, que se sienta a comer pizza y pastas en varios restaurantes, y que todo es fácil y muy rico.
A: Y si vas a comer a casa de amigos, ¿preguntás qué hay y si no hay cosas para vos te llevás tu comida?
D.C.D.A.: Soy bastante especial en eso, prefiero morirme de hambre a llevarme comida para mí. No puedo hacerlo. Debe de ser algo de omnipotencia que tendré que modificar…
A: ¿No sos golosa?
D.C.D.A.: Para nada; sí ahora siento que me tientan más que antes los helados, cubro la cuota dulce con eso. Y me doy cuenta, desde que hago la dieta, de que a veces siento necesidad de papas fritas, por ejemplo, que antes ni me interesaban.
A: Más allá de que no tenías síntomas de celíaca, ¿cómo te sentís desde que hacés la dieta?
D.C.D.A.: La verdad es que no me siento mucho mejor desde que hago la dieta, siempre me sentí bien, ¡por suerte! Pero sí es cierto que tenía aftas en la boca, y nunca más tuve.
A: ¿Cómo les explicás a tus hijos tu condición de celíaca?
D.C.D.A.: Yo soy muy racional y muy clara para tomar las cosas: les explico que es una condición por la cual no debo comer determinadas cosas porque me hacen mal a la salud. Elijo cuidarme y debo convivir con esta situación así como otras personas deben convivir con enfermedades mucho más severas. No soy una víctima, no es un drama, es algo que se puede llevar muy bien. Creo que si uno simplifica, se toma con mayor naturalidad.
A: Para cerrar, y en relación con la reglamentación de la Ley, ¿cuál es tu opinión?
D.C.D.A.: Para mí es un logro que merece celebrarse. Me parece muy bueno que se haya reglamentado una ley que es para una minoría. Las empresas tendrán que rotular sus productos: creo que hay muchos productos que podríamos consumir y que las empresas hasta ahora no los rotulan como aptos. Que las obras sociales y prepagas cubran el 70 por ciento de las harinas es un primer paso; creo que deberían cubrir el 70 por ciento de la alimentación, ya que es nuestro medicamento. Me parece que es un triunfo, y en todo caso se seguirá trabajando en mejorarla.
A: ¿Qué consejos darías a las personas en relación con tu vivencia como celíaca?
D.C.D.A.: Primero, que no le tengan miedo al diagnóstico. Cuanto antes se enteren, mejor calidad de vida tendrán y menos riesgo de complicaciones; que no hacer la dieta puede significar contraer enfermedades más severas, y por último, no victimizarse: se puede convivir con esta condición toda la vida, y además hacer la dieta es la única forma para sentirnos bien. Y sentirse bien con sólo hacer una dieta... ¡no es poco!
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Dolores Cahen D’Anvers: periodista y conductora de TV. Actualmente conduce “Médicos por Naturaleza”, por la Televisión Pública.
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